miércoles 15 de julio de 2009

Árboles que cubren el bosque


Hyde Park no es un homenaje al siniestro individuo de la novela de Stevenson. Antiguamente parte de los terrenos de la abadía de Westminster, de una vivienda viene su nombre, hoy es el principal pulmón de la ciudad de Támesis. Sí, en pleno centro de Londres podemos tener la ilusión de estar de picnic en la campiña inglesa, como se ve en la imagen de arriba. El parque en sí es muy variado y se complementa perfectamente con Kensington Gardens, que por sí mismos merecen una capítulo aparte.

Árboles, lagos, paseos, jardines...lo de cualquier parque, pero los ingleses crearon la jardinería moderna y eso se nota en múltiples detalles a nuestro alrededor. Desde luego que un parque inglés es un parque y lo demás son gaitas. Dada su magnificencia, fue elegido para albergar la Gran Exposición Universal de 1851.


El agua tiene una presencia muy importante en el parque. Si el sol acompaña, unas tumbonas a la orilla de La Serpentina permiten que te recrees en su visión. Todo está bien, todo es perfecto pero no te lleves a engaño, el tiempo es caprichoso y mutable en extremo y posiblemente no tarden los cielos en cubrirse, obligándote un ataque de viento normando a retirarte a cubierto de su furia. Aplica la flema sajona y haz un comentario sobre ello a tu vecino, quien sabe...

domingo 12 de julio de 2009

El vigilante del jardín

Con semblante adusto nos observa. Casi hay que pedirle permiso para tomar una foto, no sea que se moleste y haga llamar a todo un ejército de figuras idénticas que jalonan y custodian el Jardín Botánico de Madrid para echarnos con cajas destempladas. La dignidad de quien conoce su importancia, no en vano lleva en el lugar más tiempo que nadie, le confiere una gravedad casi insultante que su atalaya no hace sino magnificar.

Poco importa que sea invierno, que las especies vegetales que contiene la verja se encuentren dormitando, sin vida aparente, aguardando el momento de lucir en todo su esplendor. Ella está ahí para cumplir su trabajo y lo hará nos guste o no. "El Real Jardín ya ha cerrado, vuelva usted otro día, en el horario establecido", nos dice imperturbable. De nada servirá razonar, jurar, amenazar o utilizar toda nuestra capacidad de seducción, repetirá las mismas palabras en una especie de mantra sin fin. Mientras, saldrá la luna y no sorprenderá allí mismo para convertirnos en estatuas de sal y engrosar la colección de aquellos que osaron desafiar a sus guardianes. Curiosamente entonces se habrán cumplido nuestros deseos...aunque hubieran formas más sencillas de entrar.

lunes 6 de julio de 2009

La Gran Sabana

De un naufragio rescato estas imágenes. Poco queda de este viaje, impreso firmemente en la memoria sin embargo, a la Gran Sabana venezolana. Tierra árida por una parte, donde los colonizadores apenas arrancaban unos pocos frutos a la tierra, pero que contiene a su vez sorprendentes paisajes llenos de verdor y arboleda donde el agua a su vez construye sobre rocas de jaspe formas increíbles. Como en Blade Runner, todo escapa como "lágrimas en la lluvia".

Sobre esta singular aridez personajes apasionantes se muestran para enriquecimiento del viajero: Un catalán de inconfundible acento casado con la hija de un cacique pemón, que anteriormente había vivido en la India y que construyó un templo lleno de deidades hindúes en medio de aquella llanura ("la cúpula no me quedó muy bien, es que ese día soplaba viento y me echaba la pintura a la cara ¿sabe usted?"). Una pareja de americanos regentando una exquisita joyería de increíble éxito en medio de la selva. Un madrileño al cual el entorno le podía y que confesaba seriamente sus tendencias suicidas. Un gallego financiado por canadienses buscado oro industrialmente en una mina a cielo abierto en la frontera con Brasil ("las pepitas que encontréis son vuestras"). Los inevitables mormones con su inmaculada camisa blanca, corbata, mochila y botas en vez de zapatos, por aquello de las serpientes. Personajes reales, integrados en el paisaje y de imborrable recuerdo. Son las cosas del viajar...

miércoles 1 de julio de 2009

Barranco verde

He visitado Masca varias veces. La primera, en el oficio de descubridor con la boca bien abierta, como corresponde a tan magnífico lugar. Luego en el papel de guía ocasional, en compañía de todo aquel que quisiera conocerlo. Todos coincidieron en que había valido la pena, aunque más de uno esté resollando todavía .

El lugar ardió hace casi dos años durante una tormenta de fuego estival que asoló a las dos islas mayores, consumiendo viviendas y arbolado. Desde entonces no he regresado, pensando que su encanto se haya perdido para siempre y que la idílica visión pueda verse sustituida por un renegrido peñasco.

En esta foto se muestra la playa, simplemente el punto final del barranco, compuesta por peñascos que dificultan el tránsito por la misma enormemente. Después de la caminata, el miniembarcadero que aparece a la derecha es un buen lugar para un chapuzón, aún en noviembre. Siempre hay curiosos esperando a las lanchas para ver como intentan desembarcar salvando el vacío que los separa. Os aseguro que no es fácil, aún siendo ágiles. Si no te apetece el agua, puedes recrearte con la isla brumosa que se ve al fondo: no es la mítica San Borondón, sino La Gomera.

A la vuelta, del exigente tramo final lo más duro no es el monte sino la empinadísima calle que lleva a los aparcamientos y que te traiciona pensando que lo peor ya estaba hecho. No importa, da la vuelta y fíjate otra vez en el lugar. Habrás completado entonces el círculo mágico...

lunes 29 de junio de 2009

Nuevo verano

Sirva la imagen para dar la bienvenida a la época estival. No muestro una playa, como tal vez pudiera esperarse sino un rincón solitario a orillas del Nervión. Como tantos otros en muchas partes esperando con hambre, ilusión, calentando motores para lo que pueda venir. Porque por mucho que se planifique siempre queda un lugar para la sorpresa y lo improvisado.

Los palcos de música como el de arriba no tardarán en rodearse de animación a lo largo de nuestra geografía iniciando el popular rosario de romerías, fiestas y celebraciones que suceden en esta época. Tal vez los bolsillos estén más ligeros que en otras ocasiones pero no ha de ser disculpa para encerrarse en casa, apartarse de la vida y renunciar a cualquier placer por pequeño que sea, nunca barato, que el verano pueda darnos.

Demos pues un cálido saludo una estación llena de frescura aunque, bien mirado, tengamos un brazo de mar y otro de arena al alcance de la mano, por si acaso....

miércoles 24 de junio de 2009

De sus cenizas (Dresden I)

Bombardero Harris se dedicó con metódica precisión a desmembrar con sus bombas incendiarias la bonita ciudad de Dresde, asegurándose de este modo que todos tuvieran la ración de "sangre, sudor y lágrimas" que había ofrecido Churchill a sus propios compatriotas unos años antes. La ciudad había sido puesta en el mapa gracias al pintor italiano Canaletto en el siglo XVIII que la retrató de forma majestuosa. Tal vez ello fuera la causa de su perdición...


Localizada en el sur de Alemania, carecía de valor estratégico pero era bien conocida por su admirable belleza. Un cúmulo de ruinas y decenas de miles de víctimas civiles fueron la cosecha de aquel atroz ensayo. La imagen superior se refiere al interior restaurado de una iglesia. Los querubines tal parecen más cadáveres que otra cosa, pues aquel día hasta los ángeles ardieron.


A pesar de lo anterior, muy injusto sería olvidar que el hecho produjo la casi inmediata repulsa mundial, constituyéndose al finalizar la guerra sociedades de amigos de Dresde tanto en territorio americano como británico, dedicados a ayudar a la reconstrucción de la devastada ciudad. Con el apoyo de muchos resurgió como ave fénix de sus cenizas aunque hoy en día las grúas y otros elementos constructivos todavía pueblan su centro levantando edificios que sustituyan a los antaño derribados. En la imagen superior la "Frauenkirche" se muestra reconstruida, aunque en un año no tan lejano como 1993 todavía era una completa ruina.

El Elba baña sus costados y hoy en día sus orillas constituyen un símbolo de vitalidad, paz y alegría. La capital de Sajonia vuelve a vivir y atrae a miles de visitantes deseosos de conocer el nuevo Dresde, aunque el antiguo esté bien presente en la memoria de todos.

sábado 20 de junio de 2009

Dilemas culinarios

Vaya por delante que el local mostrado en esta imagen merece todos mis respetos, aun cuando poco pueda opinar del mismo ya que no he puesto un pie en él. Sirve como macguffin para iniciar la entrada de hoy (¿comida "evolucionaria"?).

Un elemento común a cualquier viaje es el alimentario. Viajar no consiste solamente en ver o estar sino también en satisfacer durante ese lapso nuestras necesidades más básicas. Basta alejarse sólo un poco de nuestro entorno para constatar cuan diferente es el comer. No hablemos ya de horarios, muy diferentes de los que acostumbramos en casa, de si el restaurante es o no autóctono o de si caerás intoxicado en uno de dudosa imagen, de las cartas incomprensibles que implican un ejercicio sobrehumano de intuición sobre lo que vas a pedir, que irremediablemente te conducirá a una experiencia para no olvidar o borrar de la memoria por siempre jamás.

Reflexionemos sobre si según pasan los días lo que comes te va pesando de manera anímica (y estomacalmente), sobre si hay que buscar subterfugios cárnico-vegetales para sobrevivir o si por el contrario saltas de un festín gastronómico a otro, en una suerte de feliz juego de la oca. Todo eso forma parte del viaje, has ido para eso también.

Volviendo a Dublín, si el fish&chips no es lo tuyo puede que ese día estés de suerte y que recorriendo el centro topes con alguna terraza pizpireta. Te sentirás atraído y te sentarás allí. Da igual que no entiendas el idioma, las pequeñas porciones de riquísima comida resultarán sospechosamente familiares, incluso no te verás muy diferente de los irlandeses que se sientan en las mesas contiguas. Al salir, involuntariamente girarás la cabeza para una última mirada al local y de paso quedarte con el nombre: Si no lo veo no lo creo, en irlandés también dicen "tapas" .

domingo 14 de junio de 2009

El arte del disimulo


Las cigüeñas que estos días vienen de París no traen precisamente buenas noticias. Aparte de sucesos de mayor calado, la capital se ha visto sometida a una sucesión de choriceos de altos vuelos, véase este ejemplo.

El mundo del arte tampoco se ha quedado a salvo. El edificio de arriba es el Museo Picasso, situado en pleno Marais, del cual los cacos se llevaron un cuaderno repleto de dibujos del artista. Lo de los robos en los museos es como la cámara oculta: Siempre le pasa a los demás (¿como no se dio cuenta?). Nunca crees que puedas caer hasta que te toca y apareces en la tele, o lo que es peor en YouTube, para mofa y befa del vulgo y/o de tus conocidos (glups).

Pero no nos dispersemos, al grano: Si vas con idea de visitar el museo y la mitad del edificio parece que tiembla como un flan, no es que se vaya a caer, estás viendo la pantalla que cubre unas obras de remodelación de la fachada, edificio decimonónico que necesitaba de unos retoques. Otro ejemplo de como ocultar el andamiaje necesario para acometer esos trabajos.


Al entrar en el patio se descubre el meritorio truco. Si aún así no lo tienes claro, es hora de ir dejando la absenta... o el pastís (¿o eran los dos?).

miércoles 10 de junio de 2009

Me mordió el vampiro

Dados los tiempos que corren, me parece oportuno mostrar este anuncio tomado apresuradamente de camino a la estación de tren. No entiendo ni jota de lo que dice pero no hay que ser un hacha para ver que se trata de un banco anunciando una hipoteca, con unas condiciones que deben hacerla atractivas. Supongo que batirán a la competencia hasta dejarla sin colmillos con los que succionar la sangre de las pobrecitas víctimas.

No es menos cierto que estos vampiros se alimentan de la sangre que previamente han inyectado a modo de droga y que los receptores tendrán que devolver en sobredosis mensuales, así les succionen la hemoglobina monetaria durante veinte años o los que toquen, larga agonía pues...

También vemos pinchando en el enlace que en todas partes existen necesidades parecidas. Aunque hablemos otro idioma no somos marcianos, y eso que nunca había visto un Nosferatu desdentado, oiga usted.

sábado 6 de junio de 2009

El final del Camino

Huayna Picchu es al Camino del Inca lo que la catedral compostelana a la Ruta Jacobea: En ambos casos para aquellos que tienen la dicha de completarlos no se concibe la idea de abandonar esos lugares, Machu Picchu y Santiago de Compostela, sin haberlos pisado antes. Son la guinda del pastel que suponen esos viajes iniciáticos, de descubrimiento, mágicos y que hacen que mágico sea también el final de los mismos. Centrándonos esta vez en la ruta inca, el pico que aparece en todas las postales y que vemos en la foto de arriba corresponde al mencionado lugar.


Durante la ascensión regresan viejos conocidos: el río Urubamba, que ha acompañado una parte del camino y que hubo que superar en circunstancias azarosas, vuelve a aparecer esta vez empequeñecido por la altura. Al cruzarse con un grupo de los que bajan, del mismo sale una voz que con marcado acento catalán, se trata de un gallego afincado en Barcelona, pregunta sin motivo aparente si hay españoles de la tierriña entre los caminantes que realizan la ascensión. Respuesta afirmativa, como no puede ser de otro modo. Si hay un gallego en la luna como no lo va a haber por estos lares.



La roca tallada marca el camino, que no es fácil ya que en su pendiente pesan los kilómetros y las alturas ya recorridas. Un camino agreste da paso de forma sorprendente a multitud de construcciones de intrincada conexión y cuya existencia en semejante lugar no puede por menos que maravillarnos por la evidente dificultad de su establecimiento y que no se distinguen desde la base. Centros ceremoniales y tal vez repositorios de tumbas, conexiones directas con las deidades incas marcan el acceso final a la cumbre.


Es curioso, al llegar a la Ciudad Olvidada lo primero que llama la atención es la armonía con que se integran las líneas humanas y las de la Naturaleza, pero la visión que se tiene desde arriba nos hace dudar de nuestra idea de la proporción al reducir a un tamaño diminuto las construcciones que dejamos al inicio de la subida. El pico no parecía tan alto.

Multitud de viajeros se juntan al final haciendo turno para sacarse la fotografía, a falta de compostelana, que los acredita como ascendentes y visitantes del lugar. No queda otro remedio que compartirlo, es de todos y todos pueden estar allí.

La idea no es quedarse a vivir así que toca regresar, pero como en una ascensión en toda regla a una cumbre andina la bajada es más dificultosa y entraña más riesgos que la subida. Hay dos maneras de recorrerla: en línea recta y sin paradas como una piedra movida por la ley de gravedad o paso a paso, mirando donde pones los pies y moviéndote de costado porque los escalones no dan para que apoyes la planta totalmente. En la siguiente imagen no estás mirando de frente, sino hacia abajo.

Es el precio que los dioses incas nos obligan a pagar. Llegamos erguidos orgullosamente por haber superado la Prueba, olvidando rendirles homenaje en su propio hogar. Por ello regresamos agachados con humildad, palpando cada piedra y rogando no dar un mal paso que nos convierta en carroña despreciada por algún felino guardián.

martes 2 de junio de 2009

Viajes perdidos

En un momento de gran congoja me vino a la memoria los cientos de fotos sobre viajes y demás momentos que doy por perdidas para siempre. Una mala elección, un descuido imperdonable se convierten en ladrones de un trozo de nuestra vida, que se desliza inopinadamente por el vertedero de los recuerdos. Doler, lo que se dice doler, duelen todas porque los momentos que se captan en ellos son irrepetibles aunque los lugares permanezcan ahí, esperando por nosotros.

De todas ellas me cuesta elegir cuales lamento más vivamente, pero sin duda las correspondientes a Granada estén entre las más lloradas. Nada se compara al atardecer desde La Alhambra, a ver el espectáculo de las montañas vestidas de nieve enrojeciendo por un sol moribundo, a recostarse y mirar desde un rincón del Albaicín o a un paseo nocturno a orillas del Darro, el río de oro, a la que corresponde la imagen de arriba, magro resto de un naufragio.

No tiene sentido que siga, una imagen nubla a un millón de palabras y un millón más. Sólo queda sublimar el recuerdo, convertirlo en ideal y seguir nuestro camino...

miércoles 27 de mayo de 2009

Escaparates de Roma (III)


Sí, sí; estoy de acuerdo. La verdad que las fotos son un poco birriosas, pero los medios que habían en ese momento no daban para más. Primó la necesidad del recuerdo sobre cualquier otra consideración estética. Ya había leído en alguna revista (internet no existía en ese momento tal como lo conocemos hoy) sobre los escaparates romanos donde se mostraban "trajes de faena" y demás adminículos necesarios para ejercer la profesión religiosa entre los católicos. A pesar de todo fue necesario, como Santo Tomás, "ver para creer".

En una sola calle se concentraban varias tiendas del ramo, de manera que los potenciales clientes fueran a tiro hecho. En el interior de las mismas, un amplio surtido de los más variados artículos garantizaba que las necesidades de quienes entraran allí se viesen colmadas. Como desconozco el mercado no puedo decir si las tiendas de la zona era de las más caras o baratas, si servía para curas o prelados de más alto rango, si cualquiera podía entrar (esto último supongo que sí); ahora, que ya pudiera comprar algo es harina de otro costal.

Con todo y aún siendo un lego en la materia y no haciendo las fotos justicia a lo que se mostraba, puedo decir que el género tenía una pinta estupenda lo cual me lleva a reflexionar sobre la eterna tensión entre funcionalidad y estética o en este caso entre valores y la humana vanidad.

Cerca de las anteriores, habían otras tiendas de apariencia más humilde, donde las chicas podían imaginarse como les sentaría el abrigo de monja observando a una maniquí con un lejanísimo parecido a Deborah Kerr, Ingrid Bergman o Audrey Hepburn en sus estelares apariciones como siervas del Señor.

Si creéis que he sido excesivamente irónico sobre el tema, esperad a ver la visión de Fellini sobre la materia y juzgad por vosotros mismos, amadísimos hermanos.

viernes 22 de mayo de 2009

Picassiano edificio

En el título de esta entrada no me refiero a ningún edificio decorado por el artista malagueño (gentilicio que debiera cambiar por "universal"). Simplemente hago referencia a la original forma de sustituir la clásica placa que avisa sobre el ilustre morador de tal o cual edificio. A la manera de las viñetas de Ibañez en 13 Rue del Percebe, conocemos que Picasso vivó en una antigua pensión localizada en este inmueble durante la breve época que estudió en Madrid.

Casualmente, en sus días universitarios un servidor también vivía en una buhardilla de la misma calle. Se ve que el aura de la genialidad se había diluido en el ambiente tiempo atrás, sin poder atrapar siquiera una brizna suya, Don Pablo...

martes 19 de mayo de 2009

Muestrario de cascadas

Seguro que quien más y quien menos tiene su colección de cascadas favoritas. Fenómenos naturales llamativos que no suelen ser comunes salvo claro, que estemos en Noruega. La Madre Naturaleza fue pródiga en muchos aspectos con este rincón del planeta y la combinación de agua y altura produce espectáculos increíbles por doquier, que siempre sorprenden y nunca cansan. Para muestra unos cuantos:

Muchos de estos saltos son anónimos, pero no por ello dejan de ser un recreo para la vista. El de arriba, por ejemplo supone un paseo de media hora desde Flam, si quieres ocupar el tiempo mientras esperas el barco a Bergen. La escala te la da la figura semiescondida en la esquina inferior izquierda. Gracias al tronco localizado en el mismo lugar puede ser que no termines en el fondo de la cascada al resbalar, como le pasó a alguno que quería tomar una foto bonita...

Simplemente todo encaja, te da la sensación de que cada cosa está en su sitio, nada sobra, nada falta. El conjunto es armónico y no hay prisa en dejar el lugar, el tiempo se detiene para todos menos para el agua, que fluye ante nuestra mirada hipnotizada. Cuando el espíritu del bosque que te retiene lo decide, se rompe el encantamiento y te permite marchar, embrujado todavía por lo que acabas de ver.

video

Para el final dejo un pequeño vídeo de la Kjosfossen, en el trayecto de Myrdal a Flam. La palabra que mejor la define es "violencia", que desde el mirador está controlada aunque no deje de salpicar. No es la única famosa, falta la reina de todas, la Voeringsfossen, pero es que todo no puede ser. De todas formas, ahora que lo pienso, no deja de ser una disculpa para intentar volver ¿Eso de ser hechizado por seres sobrenaturales puede crear adicción, doctor?

domingo 17 de mayo de 2009

Lionheart


Influenciado por las lecturas compulsivas de las Joyas Literarias Juveniles, el señor de la foto se convirtió en uno de mis héroes de la niñez. Vale que al rascar un poco la vida aventurera de Ricardo Plantagenet uno se da cuenta que implicaba renuncias a muchas cosas, como por ejemplo ejercer de rey en los territorios que había heredado de sus padres Enrique II y Leonor de Aquitania: tan sólo se trataba del Reino de Inglaterra y sus vastas posesiones francesas...

Viajó por gusto, también por necesidad y una vez coronado rey no pasó más de seis meses en Inglaterra, un lugar donde "llovía y hacía frío", según sus propias palabras. No deja de resultar curioso que la estatua de un monarca que hablaba inglés con dificultad flanquee uno de los costados del Parlamento británico.

Mejor guerrero que gobernante, fue apodado Corazón de León, es una figura cuya dimensión histórica se entiende también desde la perspectiva de sus antagonistas: El formidable Saladino, cuya toma de Jerusalén forzó la Tercera Cruzada en la que intervino Ricardo, su hermano Juan Sin Tierra, Leopoldo V, Felipe Augusto de Francia, su propio padre... A todos ellos se enfrentó pero por una broma del Destino fue la ballesta de un niño deseoso de vengar la muerte de sus padres, ayudado por un matasanos que se las arregló para concluir el trabajo de la flecha, quien pudo acabar con su vida.

Su figura ha aparecido en el cine en multitud de ocasiones, la mayoría de las veces representándose la escena en la que regresa a Inglaterra para poner orden en casa. Puestos a seguir soñando, me quedo con la historia basada en el mito que cuenta Gore Vidal en "En busca del Rey".